País Vasco en tres días: Bilbao, San Sebastián, Getxo y más

DISCLAIMER: este viaje se realizó en agosto de 2020 siguiendo todas las medidas de sanidad recomendadas y necesarias para luchar contra el COVID-19.

¡Descubre cómo visitar el País Vasco en pocos días! Sin haber estado nunca me imaginaba Bilbao como un sitio lleno de bosques y donde la naturaleza y todo lo verde predominaba. Antes de ir, un par de personas me dijeron, con muy buena intención, que no me esperase mucho ya que desde los últimos años el centro de la ciudad estaba muy industrializado y el aire fresco que antes abundaba fue apartado y, donde estaba, se instauró el humo gris de las fábricas. Nada más lejos de la realidad.

La capital del País Vasco es una preciosa ciudad fácil de recorrer y con mucho encanto. Con espacios míticos de la cultura de España que siempre se han visto por la televisión pero que en persona ganan belleza. En los tres días que estuvimos tuvimos tiempo de ver gran parte de la capital, nos desplazamos a San Sebastián para ver la enorme playa de La Concha, hicimos una rápida vista a Baracaldo y pasamos medio día en la acogedora localidad de Getxo. ¡Sigue leyendo para saber más!


Alguna información importante:

  • ¿Dónde nos alojamos? En el Ibis Budget Bilbao – 2 noches por 96€ (habitación doble)
  • ¿Cómo nos movimos? Andando y en transporte público.
  • Hicimos un tour gratuito por la parte histórica con free tour Bilbao.
  • Muy recomendable la tarjeta Barik para ahorrar en los viajes en transporte público.

EL MUSEO GUGGENHEIM, PUPPY Y ARTXANDA

Sin haber buscado mucho sobre qué ver antes de llegar, cuando pusimos pie en la capital tras venir del aeropuerto nos dirigimos al famosísimo museo Guggenheim. Justo antes de admirarlo nos quedamos maravillados por el conjunto floral que es Puppy, la estructura gigante hecha de flores que vigila a todos y todas los que pasan por delante del museo. El museo, en el que nos quedamos con ganas de visitar, paso desapercibido por este gran perro. Tras ello nos fuimos a la parte de atrás del edificio para encontrarnos con otra famosa obra bilbaína: el maman. O la araña de acero, para la mayoría.

Tras admirar el museo y sus bonitos alrededores, cruzamos el puente Zubizuri y nos dirigimos hacía Artxanda, lo que prometía ser el mejor mirador de Bilbao. Y así fue. Tras subir en el funicular que te lleva del centro de Bilbao al espacio (que tiene un precio de 4,30€ ida y vuelta) puedes disfrutar de las maravillosas vistas de la ciudad donde se ve absolutamente todo desde una vista privilegiada. Este mirador con las letras de Bilbao es de los sitios donde no puede faltar una fotografía.

Dimos un largo paseo por los caminos del monte Artxanda buscando la Ermita de San Roque. La desilusión fue notable cuando lo que pensamos que era dicha ermita era un edificio muy pequeño y en condiciones mejorables. Pero el bonito paseo por esos lares no decepcionó.

El hambre nos llamaba después del madrugón y de no parar de andar por esta nueva ciudad que estábamos descubriendo. Decidimos comer en el Bar Ledesma, situado en la calle del mismo nombre con una gran cantidad de establecimientos diversos para todos los gustos. En el Bar Ledesma comimos una serie de tapas, cada una más buena que la anterior. Muy recomendable para una comida rápida en un lugar céntrico y con buena relación calidad-precio. Pocas opciones sin carne, pero muy buenas y generosas. Para acabar de llenarnos tomamos el postre y el café en la misma calle, en La Dolce Vita.

Con la panza llena seguimos explorando Bilbao visitando el precioso parque de Doña Casilda y la Catedral de Santiago, para seguir la eterna caminata con un free tour de la mano de Rita, una maravillosa guía que nos contagió su pasión por la ciudad y su historia. En un tour -casi privado- que duró un par de horas visitamos el Teatro Arriaga, el Paseo del Arenal, la Iglesia de San Nicolás o la Plaza Nueva entre muchos otros sitios encantadores. Siempre recomendable realizar un tour de este tipo el primer día que se llega a la ciudad para ubicarse y conocer su historia de la mano de profesionales.

GETXO, BARACALDO Y EL METRO

El segundo día me dirigí a Getxo, por recomendación de Rita, y no decepcionó. Getxo es una localidad al norte de Bilbao con la que se llega muy fácilmente en transporte público. Nada más llegar me dirigí a la zona de Puerto Viejo y me perdí por esas calles preciosas llenas de casitas blancas y de piedra donde pude ver desde un mirador esa ciudad y su enorme playa.

Bajé al nivel del mar para pasearme por la playa y dar una caminata por el Paseo de Zugazarte mientras veía unas casas medievales impresionantes. Al final de este largo paseo, se encontraba ante mí el Puente Colgante o Puente de Bizkaia, Patrimonio de la Humanidad, en el que puedes subirte por 0,45€ y te traslada en pocos minutos hasta la zona de Portugalete.

Después de pasearme por el centro de Getxo, volví a coger el metro para llegar a Baracaldo. Una ciudad que no sé porque motivo quería visitar donde, en mi humilde opinión, no es necesario hacer parada si el tiempo que tienes para visitar el País Vasco es limitado.

Par movernos por la ciudad compramos la tarjeta Barik, con la cual podrás acceder a la gran mayoría de servicios de transporte de la ciudad: metro, ferrocarril, autobuses, etc. y tiene un coste de 3€ más las recargas. Aunque en este viaje solo la usamos para movernos en metro. Si estáis algunos días podéis recargarla inicialmente con lo que creáis que os vais a gastar sabiendo que en cada estación podréis ponerle más dinero. Varias personas podréis usar la misma tarjeta ya que no es unipersonal. Muy fácil y cómoda de usar.

Por lo que respecta al metro, también es bastante intuitivo y fácil de saber cómo funciona. Hay tres únicas zonas y la dirección de cada una está bien explicada en cada boca de metro. Dentro de los vagones también se ve el trayecto y, si se tiene que hacer transbordo, también es fácil de ver para no perderse la parada. Imprescindible si quieres ver el País Vasco en pocos días.

DONOSTIA Y LA PLAYA DE LA CONCHA

El tercer y último día lo pasamos en San Sebastián (o Donostia), donde era parada obligada bañarse en la Playa de la Concha. Una enorme playa donde podrás disfrutar, con un poco de suerte, tomando el sol y mojándote en la movida agua de esta playa donde es habitual que se practiquen todo tipo de deportes acuáticos. Sin duda, la Playa de la Concha es una de las mejores del país y seguramente de Europa. Siguiendo el paseo que rodea la playa podrás ver el famoso Peine del Viento de Chillida, una estructura de tres piezas de hierro. Tuvimos la surte de no encontrar mucha gente cuando visitamos la zona, ya que el tiempo no nos acompañaba.

Para llegar lo hicimos en autobús. Por la zona donde teníamos el hotel, la mejor opción para coger el autobús era en la estación Intermodal Sarrera (que en esos momentos estaba en obras y era difícil de localizar). En la estación es un poco confuso saber qué compañía coger, nosotros elegimos hacerlo con Transportes PESA y el trayecto nos costó 12,90€ ida y lo mismo para la vuelta.

Visitamos el centro de San Sebastián y, literalmente, nos perdimos por sus calles. La mayoría estaban en obras y era complicado saber qué dirección era la indicada. Antes de perdernos vimos el Palacio de Miramar.


Sitios donde comimos o tomamos algo:


¡Y hasta aquí nuestra aventura por Bilbao! Espero que te sirva si vas a pasar por el País Vasco y tienes pocos días. Par terminar, algunas cosas que me hubiese gustado saber antes de ir para haberme ahorrado unos cuantos euros:

  • Hay autobuses que van bastante seguido al centro y del centro al aeropuerto. Intentad cogerlos para evitar coger taxis (nos costó el viaje de ida al hotel unos 30€).
  • La gente es muy maja y te ayudará en todo lo que pueda. Tanto las personas del hotel, el personal de los restaurantes, la guía turística, etc. Absolutamente todos y todas fueron muy agradables.
  • Para entrar al museo Guggenheim hay descuento por ser estudiante si llevas el carnet que lo acredite.

Y tú, ¿has visitado el País Vasco? ¿Tienes pensado hacerlo en breve?

¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios!

Marc Gavaldà
Marc Gavaldà

Chico de 26 años y sumando. Me gusta: la comunicación, técnicas de productividad, gestión del tiempo, viajes, música y más.

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