Esperar a los que siempre esperan

Cuantísimas veces me habrá pesado de estar con un amigo o una amiga y pensar en el plan perfecto. Lo piensas todo, te ilusionas, te lo imaginas en tu cabeza, pero el momento nunca llega y ese maravilloso plan se abandona para seguir cada uno o una con nuestras vidas como si de nada se hubiese hablado.

Si esto te es familiar: welcome to the club. No puedo (ni quiero) contar la de veces que me he visto en un escenario similar. La cual cosa me hace pensar: ¿por qué? No es porque nadie quiera hacer planes divertidos. Tampoco es porque no tengamos tiempo ni los medios para realizarlo, ya que muchas veces se trata de planes simples que no necesitan de una gran organización previa, ¿así que cuál es el problema? No debes esperar a los que siempre esperan.

En mi opinión el problema viene, en parte, de las ganas que se tengan para ejecutar dichos planes. Siempre hay alguien que tira del carro y acaba haciendo el primer paso, pero hasta que esto no pasa el plan se convierte en nada, en una conversación más sin sentido sumada a la gran lista de cosas que has dicho que harás pero que finalmente no pasaran. Otra parte del problema es dejarlo para más adelante. Y ese “más adelante” se convierte en nunca.

Llega un momento en que la situación puede llegar a ser muy frustrante y te hace pensar: ¿seré yo el problema? ¿Será que en realidad no quieren hacer los planes y lo dicen para “quedar bien”? Llegó un momento en que estas situaciones eran tan recurrentes que hice un cambio de chip para que no pasara más nada similar y que os explico a continuación, a ver si os puede ser de ayuda para no esperar a los que siempre esperan.

Primero es importante identificar si la persona con la que estás hablando de hacer alguna cosa lo dice en serio o son de esas cosas que se hablan por hablar de algo, pero que en realidad no se harán. En mi opinión, esto dependerá de dos factores fundamentales:

  1. De la persona con la que estés hablando. Si más o menos la conoces ya sabrás si está dispuesta a ejecutar lo hablado o no. Hay gente con la que ya no se hablan ciertas cosas porque sabes 100% seguro que no las va a hacer.
  2. De las ganas con las que estáis hablando del tema. Muchas veces la gente sigue la corriente para no decir que no en el momento. Dicho de otra forma, saben que no quieren, pueden o deben hacer algo, pero no se atreven a negarlo completamente en ese instante. Te dirán el “no” más tarde así que es tontería alargarlo

La clave para hacer realidad todos los planes que se hablan no es otro que ponerle un día y una hora a lo que se esté hablando. Tan fácil como esto.

Es muy bonito pensar en planes y empezar a idearlos en nuestra mente, pero si a estas acciones no se les relaciona un día exacto, un sitio exacto, una hora exacta… Ya puede ser el plan perfecto, pero de bien seguro que no se ejecutará nunca. Será precioso en tu cabeza, pero de ahí no saldrá. Y ya puedes sumarlo a la gran lista de planes maravillosos que nunca realizarás.

Lo que me ha funcionado a mí, y esto ya es por experiencia propia después de la frustración de la que hablaba antes de ver cientos de planes ideados pero muy pocos transportados a la realidad, es empezar la planificación en el momento en que se está hablando del tema. Es entonces cuando se tienen más ganas y se tiene que aprovechar para empezar a planificar algo. Aunque sea el plan más simple: hazlo en el momento.

standing woman facing a speeding train
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Está claro que, si se trata de planes que requieren una gran organización, como por ejemplo un viaje (tienes que pedir días de fiestas, buscar los mejores precios de vuelos y hoteles, etc.) no se podrá hacer todo al momento. Pero seguro que puedes empezar por elegir la fecha que os vaya mejor para preguntar en breve si podrás cogerte los días en cuestión. Más adelante organizas el resto de las cosas. Ya es un paso para ver hacer realidad el plan.

Y, como último paso, si ves que nadie se pone de acuerdo para hacer ciertos planes y tú estás seguro de que quieres hacerlo, siempre puedes hacerlo tú mismo. Siempre es más fácil, rápido y, al no depender de nadie más, no tendrás ninguna excusa. Si no lo haces entonces es porque no quieres. No hace falta esperar a los que siempre esperan.


Y a ti, ¿te resulta fácil hacer planes? ¿Te cuesta hacerlos más de lo que debería?

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Marc Gavaldà
Marc Gavaldà

Chico de 26 años y sumando. Me gusta: la comunicación, técnicas de productividad, gestión del tiempo, viajes, música y más.

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